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diumenge, 29 de març del 2009

Los Coronas @ La [2] (28 de Marzo de 2009)


Hay un par de refranes catalanes -que vendrían a ser lo mismo que los provervios chinos de occidente- que cumplian perfectamente con las previsiones meteorológicas de el día que se celebró el concierto. Uno dice 'Març, Marçot, mata la vella i la jove si pot', algo así que viene a significar que el frío de Marzo es puñetero que la flipas. El otro refrán del que os hablaba, hace referencia al Abril, del cual los catalanes -dícese de ellos hombres de razón y alemanes del Sur- también poseen refrán, 'A l'Abril, plujes mil'. Que sí, que no hace falta ser Ramon Llull -Raimundo de Luliol para todos aquellos que viven más allí de Fraga o Guardamar- para interpretar que Abril es un mes lluvioso, aquí y en Segura de León.

En Texas el clima es más árido que el desierto Murciano de la Manga del Mar Menor, fronterizo con la provincia de Almería, igual de desértica y caracterizada por poseer antiguos decorados que sirvieron para rodar películas western, de capital italo-español, bautizadas con el magnífico nombre de género Spaguetti Western. Os preguntaréis por que hablo de Texas y lo relaciono con Murcia y Almería. La realidad cuenta que si Los Coronas no fueran madrileños, provablemente hubieran nacido ahí. Como no lo han hecho, tienen ese carácter tan simpático de hombre de tapas y cerveza. Son los típicos hombres majos y con una cultura cinematografico-musical que mueve montañas.
Hay otras razones por las que establezco este paralelismo. Texas, al igual que New México, Louisiana, Mississipi, Alabama, Florida, Arizona y California un poco, hace frontera con Méjico, un país tan Latino como el Jamón de Bellota, el Bolero, los nachos con guacamole, el Paso Doble, Los Toros y las trompetas. Los Coronas, como hombres de mundo que son -y menos catetos que ciertos habitantes de los estados norteamericanos antes mencionados- toman influencias de todo eso para reciclar un género tan ortodoxo como es el Instro Surf.
Con poca reververación y un sonido entre pletórico y luminoso, resolvieron un concierto apoteósico. Trompetas a lo Curro Jimenez y sentimiento místico fueron posibles gracias al crossover del Rock'n'Roll y otros géneros casposos como las coplas y los paso dobles.


Los Coronas acaban de editar El Baile Final. No seas torcuato y hazte con él. Si tocan en tu tierra, no te los pierdas.

diumenge, 15 de febrer del 2009

Oxford Collapse @La [2] (Caprichos del Apolo, 11 de Febrero de 2008)

Esta gente son Oxford Collapse, un grupo que descubrí al margen del revuelo social que han desatado estas últimas semanas, gracias a un majestuoso articulo del antiguo fanzine y actual blogzine (el sufijo siempre es importante) Absolut, sobre alguno de sus discos. Solo había escuchado su música gracias a myspace y el maravilloso Spotify. De todoas formas, actualmente puedo considerarme afortunado ya que dispongo del LP en vinilo de una de las críticas que leí en su debido momento.
En el concierto me lo pasé genial. Caña justa, baile el que se esperaba y alegría que transitieron junto a su simpatía escénica. Tocaron bien, rock cañero con dosis bailables fruto de reminiscencias influenciales del punk underground que oían de jóvenes y otros géneros temporalmente actualizados respecto al anterior género citado, como por ejemplo Gang Of Four, Minutemen y Fugazi. En definitiva, un escenario perfecto para unos bailoteos radicales a lo guarrete y pasárselo bien un rato.
El escenario pintaba genial pero nada de eso ocurrió. Que encontramos? Una primera línia, delante del escenario, inundada de fotógrafos molones intentando pillar la esclusiva. ¡Nunca antes había visto semejante vejez, en un espectáculo de ese calibre! No entiendo por que tenían que haber tantos fotógrafos...Eran Oxford Collapse, no Pete Doherty. Vale que era la primera vez que pisaban Barcelona, pero no considero oportuno que tanto fotógrafo tuviera que estar durante tanto tiempo a primera fila imortalizando el momento. Con un par de temas hubiera habido suficiente. Normalmente los permisos de prensa funcionan así, hay un tiempo límite para hacer fotos, acostumbra a ser 3 o 4 canciones. Despues de eso, los fotógrafos tienen que coger sus artimañas y dejar al público bailar, desfasar en otros términos. De todos modos el público catalán es sosillo de por si, así que no se si hubieran bailado lo suficiente...
Ante todo, mi queja sigue vigente. Los fotógrafos me tocaron un poco la moral. Más que nada por que había demasiados, no pagan la entrada y encima molestan a los que disfrutan realmente del concierto (Aquellos que han pagado su entrada y apuestan firmemente por el directo, por que en él se encuentra la esencia del grupo).

Ante la nitidez de la fotografía convenxional, los pixels de la fotografía Lo-Fi mandan! ¡¡Be Lo-Fi my friend!!